19/06/2017

Agilidad, el santo grial de las empresas

La clave para alcanzar el éxito en la era de la incertidumbre es la agilidad de los equipos. Los cambios constantes obligan a las empresas a ser más ágiles si quieren responder a los nuevos escenarios del mercado. Así lo destaca nuestro Informe de Tendencias Mundiales en el Trabajo 2017 del Instituto Sodexo para la Calidad de Vida, que señala que aquellas organizaciones que son capaces de adaptarse antes a los cambios tecnológicos y a la demanda de los clientes están mejor posicionadas no solo para alcanzar el éxito, sino –y lo que es más importante – para hacerlo sostenible. Con este objetivo, las compañías están adaptando sus estructuras, procesos y políticas en busca del santo grial de la agilidad que les aporte la dosis adecuada de velocidad y estabilidad y les permita superar a la competencia.

 

Las personas están en el centro de este desafío, y las organizaciones han generado nuevas formas de colaboración y maneras más rápidas e ingeniosas de delegar y compartir responsabilidades. Como afirma Michael Bazigos, director general de Accenture Strategy, profesor de liderazgo en Columbia, y uno de los expertos que ha analizado esta tendencia en nuestro estudio, “las culturas de gestión que permiten a su gente preguntarse, cuestionar y debatir si la forma en que se hacen las cosas hoy es la mejor manera de avanzar, son las que mejor equipadas están para lidiar con la agilidad”.

 

¿Qué es una organización ágil?

La tendencia a la agilidad es un reflejo del avance de las nuevas tecnologías en el trabajo. De hecho, desde los años ochenta, ha transformado las organizaciones, que dejaron de ser silos aislados para desarrollar redes de colaboración con socios y proveedores. Esto exigía que los empleados aceptaran la necesidad de flexibilidad, adaptabilidad y auténtico compromiso con el trabajo en equipo. El siguiente paso, las organizaciones transversales, comprimió los ciclos de vida de los proyectos y actividades de la empresa, de forma que eran capaces de poner en el mercado y mejorar sus productos y servicios con más rapidez. En esta etapa cobra protagonismo el trabajo en equipo, con todas las áreas de la empresa colaborando en equipos multidisciplinarios trabajando con una visión común.

 

Ahora llega la nueva organización, la organización celular, que trata de revivir el espíritu emprendedor de las start-up en cualquier tipo de negocio, con equipos autónomos que operan en competencia amistosa pero unen sus fuerzas cuando es necesario. En ella, “la mayoría de la gente tiene la responsabilidad y libertad de tomar cualquier iniciativa que crea necesaria para alinearse con los objetivos de la organización”, como explica Isaac Getz, profesor de liderazgo e innovación en la Escuela Superior de Comercio de París (ESCP), coautor de Freedom, Inc., y otro de los expertos que han participado en el estudio.

 

En esta línea, nuestro estudio identifica cuatro aspectos que definen una organización ágil: colabora a través de culturas, fronteras y entornos de trabajo; se mueve con rapidez hacia el mercado; es rápida al adoptar nuevas tecnologías; y se muestra ágil y receptiva. Además, para Michael Bazigos las organizaciones ágiles tienen también tres características en común, y es que aplican el principio de rendimiento adaptativo, ponen énfasis en el trabajo en equipo y tienen una orientación común hacia los objetivos de la organización.

 

Implicaciones en el lugar de trabajo

Las organizaciones que reconocen el desafío para sus trabajadores, creado por la necesidad de adaptarse rápidamente, se esfuerzan por ayudarlos a adoptar la agilidad, introduciéndolos a prácticas como la de la atención plena (mindfulness). Marc Benioff, CEO de la compañía de tecnología Salesforce de Estados Unidos, por ejemplo, ha incluido una sala de meditación en cada piso de la torre de oficinas del grupo en San Francisco, mientras que el fabricante de bebidas Carlsberg en Europa ha contratado a un especialista en atención plena.

 

Como un tipo de entrenamiento mental intencionado y voluntario, el mindfulness puede ser un espacio de equilibrio y contrapeso para la sobrecarga de información y responsabilidad que puede llevar a los trabajadores a sentirse abrumados o frustrados, y asegurar así que no se resiente su compromiso. Nuevos estudios muestran que, si se practica en grupo, puede ser aún más efectivo como potenciador de la productividad. Empezar por arriba ayudará: si alguien con visibilidad en la organización se compromete con esta práctica y comunica de forma clara los beneficios que aporta, estará motivando a los empleados a participar, aprender esta técnica e incluirla en su agenda del día a día.

 

La atención plena permitirá a los empleados concentrarse mejor y tener más calma, les ayudará a mantener un equilibro entre rapidez y estabilidad, generará sentido de la responsabilidad y promoverá la compasión y el sentido de comunidad, algo que las compañías de todos los sectores, y de todos los países deberían estar persiguiendo de forma significativa. Tal y como afirma Getz: “Si permitimos a las personas tener libertad y resolver libremente los retos de hoy, veremos un aumento en innovación y creatividad. El potencial de los seres humanos permanece en gran parte sin ser explorado”. Sin duda, ayudar a tu equipo a abrazar el cambio contribuirá a desarrollar ese potencial y a convertir a tu empresa en la organización ágil que desea ser.

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